Ministro Modesto Montoya informo que articulará esfuerzos en favor de la naturaleza y del planeta

En los últimos veinte años, la deforestación en el Perú alcanzó cifras preocupantes. De acuerdo con el monitoreo del Programa Nacional de Bosques del Minam, en el año 2020 se alcanzó la cifra más alta en dos décadas, más de 203 000 hectáreas de bosques perdidos, producto de la apertura de chacras en zonas no aptas, minería ilegal, entre otros factores humanos.

En el marco del Día Internacional de los Bosques, el ministro Modesto Montoya hizo un llamado a volver la mirada hacia la cosmovisión de los antiguos peruanos y a pasar de la contemplación a la acción. Detener la contaminación con basura plástica, la destrucción de bosques, la contaminación de mares y montañas son prioridad de esta gestión, señaló.

Autoridades permisivas y un marco legal débil, son algunos de los factores señalados por el ministro del Ambiente en su reflexión sobre las tareas pendientes para la defensa del medioambiente. La necesidad de un trabajo articulado entre el Estado y la empresa para proteger al planeta fue uno de los llamados del titular del sector.

Montoya resaltó —cómo hace cincuenta siglos— en la Ciudad Sagrada de Caral ya existían nociones de conservación e ingeniería sostenible para el manejo de los ecosistemas en los bosques y ríos. En la misma línea, hace diecinueve siglos, la cultura Nazca logró maximizar el almacenamiento de agua con sistemas de canales de riego y de andenes; además de implementar observatorios solares para monitorear sus sistemas productivos.

El ministro también pidió tomar el ejemplo de los incas, quienes cuidaron celosamente el ambiente con claras pautas ecológicas de conservación y manejo de suelos y aguas, que aún hoy se pueden ver en las andenerías del Cusco. Montoya expresó que ese vínculo especial con la naturaleza permitió el florecimiento del Tahuantinsuyo, debido al amor y respeto por el ambiente.

“Despertemos. Hay mucho por hacer”, exhortó el ministro del Ambiente a través de un mensaje que marca el inicio de una cruzada multidisciplinaria —emprendida desde el Minam— que articulará los esfuerzos de diferentes actores sociales, científicos, tecnológicos y gubernamentales en favor del medioambiente.

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