Participación de la Fuerza Aérea del Perú en el Conflicto de las Malvinas

Al no existir versión oficial de la FAP sobre su participación en apoyo a la Argentina en el conflicto de las Malvinas, se habían generado a lo largo de muchos años historias especulativas por parte de la prensa nacional como internacional.
La historia integrada que se presenta a continuación resumidamente, con su aceptación, recoge una entrevista brindada por el comandante FAP (r) Juan Carlos Rosales Valencia al diario La Primera el 3 de abril de 2012 y, además, como complemento para hacer más comprensible la lectura, utilizamos también publicaciones antiguas y recientes sobre este conflicto que se encuentran disponibles en internet.
Consideramos importante comprender esta entrevista toda vez que fue la primera declaración que se hizo por parte de un miembro de la FAP que había sido partícipe de esta magnífica operación. Ese es el mérito al recordar esta entrevista. Luego, tiempo después, se animaron otros oficiales a contar lo suyo.
ANTECEDENTES
La historia de las Islas Malvinas es muy larga. Desarrollarla implicaría utilizar varias páginas. El propósito de esta lectura no es esa, pero es necesario mencionarlo. Resumidamente, diremos que las islas, por derecho de sucesión, debieron pertenecer a las Provincias Unidas del Rio de La Plata luego del pronunciamiento del 25 de mayo de 1810.
El 3 de enero de 1883 se produjo la usurpación británica de las islas, quienes expulsaron a la población local, reemplazándolos por los kelpers, un término con el que se conoce a los habitantes de las Malvinas de origen británico. Desde entonces, las islas han estado bajo dominio británico, excepto el breve periodo del conflicto.
También consideraremos los lazos existentes de Perú y la Argentina que se remontan a la era de la independencia cuando el libertador don José de San Martín llegó a Perú y tuvo una participación fundamental en la independencia del Perú del imperio español.
ORIGEN DEL CONFLICTO
Se debe al intento del gobierno de Argentina por recuperar la soberanía de las Islas. Se trató de una guerra no declarada entre Argentina y Reino Unido debido a la disputa territorial por estas islas del Atlántico Sur junto a otras como Islas Georgias del Sur y las Islas Sandwich del Sur.
INICIO Y TERMINO DEL CONFLICTO
El conflicto se desarrolló entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982. El gobierno británico era dirigido por la primera ministra Margaret Thatcher y el gobierno argentino por el general del ejército Leopoldo Galtieri. Fue una guerra no declarada.
PARTICIPACIÓN DE LA FAP
La participación del Perú en el conflicto de las Malvinas se produjo cuando el presidente Fernando Belaúnde Terry decidió intervenir en la búsqueda de paz entre la Argentina y el Reino Unido ante el entrampamiento de las negociaciones de otros países. Belaúnde asumió un papel protagónico dada su cercanía con el gobierno de los Estados Unidos y la aceptación de este país a su gobierno. De esta forma, articuló una interlocución válida. La mediación de Belaúnde se inicia el 20 de abril, luego que fracasara una gestión similar encabezada por los Estados Unidos. Belaúnde Terry propuso lo siguiente: 1. El retiro de las tropas británicas y argentinas de las islas; 2. Que mientras dure el conflicto de las Malvinas, sean ocupadas por soldados de cuatro países: dos escogidos por Argentina y dos por el Reino Unido; 3. Que se debe considerar el deseo de los habitantes de las islas.
El 1 de mayo de 1982, casi un mes después que Argentina hubiera invadido las islas Malvinas para reclamar su soberanía, el Reino Unido aceptó un acuerdo de paz para evitar una guerra abierta. Las alternativas de solución con propuestas por Belaúnde no fueron aceptadas por el gobierno argentino. Sin embargo, a pesar de esa posición, las conversaciones continuaron entre ambos países. Se incrementaron las visitas diplomáticas. Al no conseguir el propósito inicial, el gobierno de Perú decidió el apoyo directo a Argentina a través de la Fuerza Aérea del Perú (FAP). Una vez tomada la decisión política, la FAP recibió la orden de alistar los aviones Mirage M5P que disponía, que incluía también misiles para ser trasladados hasta Argentina en una operación clasificada como estrictamente secreta.
Esta operación solo era de conocimiento de quienes participaron en la elaboración de este planeamiento, por tanto, debido a las medidas de contrainteligencia dispuestas, ningún otro personal tuvo conocimiento ni el día ni la hora en que se ponía en ejecución la operación. Quienes participaron fueron comunicados en el acto, disponiendo de poco tiempo para la respectiva despedida en sus hogares. No ha trascendido quienes elaboraron el Plan de Operaciones, pero lo hicieron de manera muy profesional y acuciosa con el fin de no levantar ninguna sospecha de parte de las agencias de inteligencia presentes en el Perú. Si se hubiera filtrado la información es muy posible que hubieran entorpecido la decisión del gobierno de Perú a tal punto de no poder realizarse.
Si revisamos las publicaciones de aquella época en Perú, no vamos a encontrar ningún indicio en revista o periódico que haya deslizado la información que la FAP se preparaba para apoyar a la Argentina con una de las unidades aéreas y de misiles que poseía. Cabe precisar que un medio de prensa argentino publicó escuetamente el arribo de aviones militares al aeropuerto de Jujuy. Eso se produjo un día después de la llegada a Jujuy. Un éxito del Sistema de Inteligencia de la FAP.
En esa época, el teniente FAP Juan Carlos Rosales Valencia estaba estudiando en la Escuela Superior de Guerra Aérea el curso táctico, uno de los cursos que obligatoriamente hacen los oficiales del grado de Capitán y de Teniente en la institución. Estando en plena clase, se le acercó un oficial de dicha escuela y le entregó un sobre reservado que venía dirigido hacia él. Lo abrió y contenía una orden para que en cuestión de horas se constituya al Grupo Aéreo N° 8 en el Callao. El documento no decía las razones, ni el lugar de destino ni cuanto duraría. El teniente Rosales supuso que se trataba de una operación especial porque los que están siguiendo cursos a tiempo completo son eximidos de cumplir misiones del servicio. Así, el día 4 de junio, Rosales recogió sus prendas en su casa y se dirigió al Grupo N° 8 para abordar un avión Hércules. Ese vuelo sin destino conocido aún estaba al mando del coronel FAP Dositeo Aliaga Zegarra e integrado por dos oficiales más: el mayor FAP Felipe Silva Escobar y el teniente FAP Juan Carlos Rosales Valencia, así como los técnicos de mantenimiento de dicha aeronave, además de personal subalterno de inteligencia en número de tres. La operación fue tan secreta que recién cuando llegamos a Comodoro Rivadavia, Rosales pudo saber que otro alumno del curso táctico también estaba en la misma misión. Se trataba del teniente FAP César Gallo Lale, piloto de uno de los aviones Mirage M5P.
La misión para ese equipo de Inteligencia fue dada por el Subdirector de Inteligencia FAP: el Coronel FAP Orlando Marchessi Mateo y era recoger información última del conflicto y conocer cómo se había organizado la inteligencia aérea argentina en su base aérea de operaciones en Comodoro Rivadavia. La DIFAP había considerado a Rosales en esta operación debido su participación exitosa en una operación de contrainteligencia en la ciudad de Talara, cuando fueron apresados haciendo inteligencia el comandante y subcomandante del buque Beagle de la Armada de Chile y porque, además, era hijo de un ciudadano argentino procedente de Bahía Blanca.
Tal como estaba dispuesto, al mediodía los pilotos del avión L-100 estaban en sus puestos de cabina cuando se acercó a la aeronave el comando del Grupo N° 8 y le entregó al coronel Aliaga un sobre con indicaciones para dirigirse a la base aérea de Chiclayo sin otros detalles, así que el avión partió con rumbo a esta ciudad norteña. Llegaron casi a las 14:00 horas y, una vez llegados a Chiclayo, notaron que había movimiento de personal y maquinaria en la pista de vuelos. Un avión Mirage casi desarmado fue colocado dentro del avión Hércules. Eso demoró varias horas y también se cargaron misiles. El avión Hércules estaba al máximo de su peso operativo. Con las cargas aseguradas a las 19:00 horas la tripulación recibió una segunda orden: dirigirse desde Chiclayo hasta la base aérea de La Joya en Arequipa.
Antes de que sean las 21:00 horas aproximadamente, el avión aterrizó en la base de La Joya. Todo estaba oscuro. La tripulación no bajó del avión, solo lo hizo el Coronel Dositeo Aliaga. Al rato, regresó acompañado del general FAP César Gonzalo Luza, quien fue el planificador de esta gran operación. Junto a otros oficiales, saludaron a la tripulación y sucedió algo extraño. Casi eran las 23:00 horas y subieron al avión tres argentinos, los cuales le dijeron a Rosales escuetamente que eran pintores y que habían venido con la misión de pintar los aviones Mirage con la bandera argentina.
El coronel Aliaga había recibido la orden de dirigirse desde La Joya hasta la ciudad de Jujuy en el norte argentino. Partieron a medianoche el día 5 de junio y sobrevolaron territorio boliviano, donde cerraron las comunicaciones según la orden recibida. Solo sonaban las hélices del avión Hércules mientras duró ese tránsito. Si el gobierno boliviano de aquel entonces hubiera tenido un sistema de radar más complejo, los habría detectado. Pero tal como se supuso, no los tenían encendidos. Quienes planificaron aquella ruta debían haber hecho vuelos de reconocimiento electrónico previos para determinar que el Hércules iba a poder atravesar por allí sin consecuencias negativas. Tal como pensaba el teniente Rosales, toda esa operación fue planificada a la perfección sin dejar suelto ni un solo detalle.
El jefe de la misión era el coronel FAP Dositeo Aliaga, quien ya falleció. Un tipo hábil de poco hablar, muy inteligente, excelente piloto y con mucha experiencia que brindaba mucha confianza. Sus subordinados le estimaban porque además de sus dotes profesionales era una gran persona. Otro jefe de la misión era el mayor FAP Felipe Silva Escobar. Él era muy inteligente y muy rápido de mente. No era el típico de corte marcial, sino alguien muy flexible. Pero la planificación fue obra del general FAP Gonzalo Luza, que le confió la misión al que consideró el más idóneo para este encargo de tamaña importancia.
La tripulación arribó a Jujuy poco antes de las 06:00 horas y cuando el Hércules aterrizó carreteando por la pista, pudieron escuchar la llegada de diez aviones Mirage de la FAP que venían detrás de ellos. Mientras que el Hércules salió de La Joya a las 04:00 horas, los aviones Mirage salieron de esa misma base aérea antes del amanecer. Los aviones entraron escalonadamente en Jujuy. Media hora después, llegó uno más que estaba atrasado. En total, ese día fueron 10 aviones Mirage M5P que la FAP puso a disposición del gobierno argentino (en la versión original de la entrevista se mencionaba trece, pero distintas fuentes argentinas aseguran que fueron finalmente diez).
En Jujuy hubo reabastecimiento de combustible. Solo bajó del Hércules un miembro de la tripulación que trajo el desayuno para la tripulación. Luego del reabastecimiento, estuvieron listos para partir. Los aviones Mirage peruanos se empezaron a estacionar en la pista de aterrizaje cuando la tripulación del avión L-100 se dio cuenta que ya estaban pintados con la bandera argentina, pero los pilotos eran de la FAP. Gran entusiasmo al ver caras conocidas. Finalmente, salieron de aquella ciudad del norte argentino, primero el avión Hércules y luego los aviones Mirage.
El nuevo destino era la base aérea de Comodoro Rivadavia en la Patagonia. Llegaron antes del mediodía. Fueron recibidos por las autoridades de la base y por dos oficiales de la FAP que estaban ya hace algún tiempo en esta base meridional argentina. Eran el mayor FAP Aurelio Crovetto y el mayor FAP Carlos Portillo. Ellos estaban en apoyo del planeamiento y de la instrucción de esta versión de aviones Mirage a los pilotos argentinos.
Al día siguiente, hubo un almuerzo de camaradería entre argentinos y peruanos. El coronel Dositeo Aliaga hizo uso de la palabra invocando al General San Martin. La tripulación del Hércules partió de vuelta a Perú junto con todos los pilotos que habían trasladado los aviones Mirage. Se quedaron en Comodoro Rivadavia los mayores FAP Aurelio Crovetto Yáñez y Carlos Portillo Gómez y mecánicos peruanos especializados en aviones M5P.

CONSECUENCIAS. Son muchas, colocaremos las más importantes:
1). Los británicos recuperaron las Malvinas.
2) La estrategia argentina de recuperar las islas fue aplicada en el momento menos propicio y su inteligencia no hizo bien los cálculos de respuesta de un país de primer orden.
3) Tres ciudadanos malvinenses de origen británico fallecieron. Además, el bando británico tuvo un total de 255 bajas militares, 775 militares fueron heridos y 115 fueron capturados. Por su parte, las bajas argentinas fueron de 649 muertos, 1,657 heridos y 11,313 soldados tomados como prisioneros, 34 aeronaves británicas derribadas, incluyendo helicópteros, 102 aeronaves argentinas derribadas, incluyendo helicópteros, seis buques británicos fueron hundidos por las fuerzas argentinas: HMS Sheffield, HMS Coventry, HMS Ardent, HMS Antelope, RFA Sir Galahad y Atlantic Conveyor, cinco buques argentinos fueron hundidos y apresados por las fuerzas británicas: General Belgrano, ARA Santa Fe, ARA Com. Somellera, el carguero Islas de los Estados y el pesquero Narwall.
4) Después de la guerra, los aviones brindados por Perú a Argentina no regresaron a su base de origen porque se trató de una venta. Según información especializada, no se menciona la participación de los aviones Mirage de procedencia peruana. La disminución de su flota obligó al gobierno de Fernando Belaúnde Terry a adquirir 24 aviones Mirage 2000, un contrato que al asumir como presidente Alan García el número se redujo a 12.
5) Margaret Thatcher logro su reelección en 1983, mientras que en Argentina el gobierno militar de Leopoldo Galtieri llegó a su fin, dando paso al restablecimiento de un gobierno constitucional.
6) En noviembre de 2019, personal de la FAP, fueron condecorados con la medalla de honor de la República Argentina en agradecimiento a su participación en la Guerra de las Malvinas. El acto se realizó en Lima y fue encabezado por Jorge Yoma, embajador de Argentina en Perú. La relación de los condecorados no estuvo completa porque faltó el nombre y apellido del que originó que la ciudadanía argentina y peruana conociera esta parte de la historia. Dice la Constitución de Argentina: el hijo de argentino es argentino así haya nacido fuera de su territorio. Una gran hermandad, una gran operación aérea, una gran falla.